martes, 12 de julio de 2016

BRITPOP: EL SUEÑO BRITÁNICO DE LOS NOVENTA (PRIMERA PARTE)


This Is Hardcore fue el cierre más honroso que pudo tener el Britpop. Fue como matarlo con dulzura, envolverlo cuidadosamente y guardarlo en el estante de las revoluciones inconclusas del pop. Visto con perspectiva, fue posiblemente el mejor final que pudo tener. Ya no quedaba ni un resquicio de aquel optimismo que lo había alumbrado. Lo mejor era aniquilar con elegancia aquel sentimiento artificioso, y mostrarlo en toda su podredumbre.

Marcos Gendre

BLUR VS OASIS: LA BATALLA DEL BRITPOP

El 14 de agosto de 1995, en una guerra orquestada por la prensa, Blur (miembros de clase media estudiantes de arte del sur de Inglaterra) y Oasis (chicos duros de los barrios pobres del norte del país) lanzaban los sencillos “Country House” y “Roll With It” respectivamente. Una histeria colectiva similar a la de los Beatles contra los Rolling Stones, hizo que los compradores invadieran las tiendas de discos. Más que un entretenimiento, la música se había convertido en un fenómeno social que reflejaba las tensiones de la época. Al terminar la jornada, los primeros resultaron vencedores de la batalla aunque, a la larga, Oasis dominarían el mercado con el multiplatino (What's The Story) Morning Glory? (Creation, 1995). Con el paso de los años ambas formaciones reconocerían que fueron títeres de los medios cuyo único objetivo era alcanzar notoriedad y vender ejemplares. Por desgracia para Blur, su imagen pública frívola e irónica quedó empañada frente a la de Oasis, que se convirtieron en los héroes de la clase trabajadora; ello causó su derrota definitiva en los charts.            

GÉNESIS DEL BRITPOP

Inglaterra, finales de los ochenta. El gobierno de Margaret Tatcher había hundido el país en la miseria: privatización de empresas, educación y medios a favor de los poderosos, recortes presupuestarios, índices de desempleo alarmantes y sindicatos en franca decadencia. El Partido Conservador continuaría en el poder y John Major se preparaba para tomar el relevo de “La Dama de Hierro”.

El 27 de mayo de 1990, sumida una nube tóxica propiciada por todo tipo de narcóticos, en la Isla de Spyke se celebraba un festival con Dave Haslam, Frankie Bones, Paul Oakenfold, Gary Clail y Stone Roses como cabezas de cartel. “El Woodstock de la Generación Baggy” lo denominaron las revistas especializadas. A pesar de la pésima organización por parte de los promotores, el calor agobiante y la mala calidad del sonido, treinta mil asistentes pudieron disfrutar de la consagración de Ian Brown sobre los escenarios. Puede que aquel concierto fuera el punto álgido de la Movida Madchester.       

Madchester: El final del Segundo Verano Del Amor”

Mánchester, después del declive de Joy Division y los Smiths, volvía a enarbolar el cetro de la industria musical británica gracias al funk, la psicodelia, el house, la electrónica y el éxtasis. El Segundo Verano del Amor traía una sensación de libertad, hedonismo y diversión, todo ello propiciado por la necesidad de olvidar los años implacables del thatcherismo, las raves, el MDMA y el cambio de milenio. 

The Haçienda, club propiedad de Tony Wilson, fue el precursor que llevaría a la música de baile a la adoración popular. Stone Roses, Happy Mondays, World Of Twist, Inspiral Carpets, The Farm, Soup Dragons, The Charlatans y unos reconvertidos Primal Scream alcanzaron los primeros puestos de los charts con sus melodías dance rock heredadas de los sesenta. Yes Please! (Factory, 1992) de los Happy Mondays, en lugar de salvar la discográfica Factory la obligó a declararse en bancarrota: el disco había costado una fortuna que los miembros del grupo dilapidaron en drogas. Por otra parte, New Order había tardado demasiado tiempo en presentar Republic (Factory, 1993): las discotecas de Ibiza eran mucho más interesantes que el estudio. 

Como último punto negativo, debido a los traficantes que operaban en el exterior de The Haçienda, los clientes consumían agua en vez de alcohol. Todo ello, junto a la persecución por parte de la policía de las raves clandestinas, terminó por hundir el movimiento. La administración liderada con sumo celo por Major consideraba la cultura del ácido perjudicial para la juventud.      

La escena se celebra a sí misma: Distorsión deudora de la Velvet Underground

El shoegaze (etiqueta cortesía de New Musical Express) abrió la caja de los truenos con sus guitarras ruidosas, feedback, atmósferas espaciales, voces etéreas y melodías inspiradas en Cocteau Twins y The Jesus And Mary Chain. Aunque el movimiento compartió espacio y tiempo con Madchester, no alcanzó la repercusión del primero y fue condenado al underground. Bandas como Ride, Curve, Catherine Wheel, Slowdive, Pale Saints, Chapterhouse y —grupo icónico del género— My Bloody Valentine marcarían la pauta a seguir del futuro revival de The Horrors, True Widow, Pains Of Being Pure At Heart o A Place To Bury Strangers.

Aparte de no contar con singles digeribles para las masas y discos que destacaran en las listas, la actitud poco llamativa de los músicos shoegaze carecía de interés para la presa inglesa que deseaba escándalos, declaraciones controvertidas e imágenes rompedoras para llamar la atención del público. Formaciones que alcanzarían celebridad en el auge del Britpop —Blur, Lush, The Boo Radleys, Verve— darían sus primeros pasos encuadrados en el movimiento hasta que cambiaron de estilo para permanecer en la industria.

NACIMIENTO DEL BRITPOP

El éxito internacional de Nirvana con “Smell Like Teen Spirit” y, por extensión, Nevermind (Geffen, 1991) desató la fiebre grunge que dominó ambos lados del Atlántico hasta mediados de los noventa. Ello demostró a las casas discográficas que el rock alternativo podía obtener enormes beneficios comerciales. Sistemáticamente, el Reino Unido se sintió amenazado. Tanto Melody Marker como NME, defenestraron el género que había irrumpido en las costas británicas conjugando un fuerte sentimiento de orgullo nacional a la vez que suspiraban por encontrar a los nuevos Smiths. 

La Cool Britannia que bebía del Swinging London de los 60 representado por los The Who, The Rolling Stones, The Kinks, The Beatles y The Small Faces, se convirtió en la moda imperante para resituar Londres como centro de la galaxia musical. Un ejercicio de retroalimentación nacido Camden Town cargado de energía positiva, esperanza y electricidad que los jóvenes aceptaron de buena gana. Por otra parte, un nuevo tipo de masculinidad promocionado por Loaded hacía hincapié en la ordinariez, los valores de la clase obrera, la ingestión de cerveza y el fútbol. Los colores de la Union Jack y Paul Weller eran motivo de veneración. Todo fue un producto de mercadotecnia: las bases habían sido cimentadas y marcarían la pauta a seguir por el Britpop durante el próximo lustro.   


Aunque los Stone Roses fueron vaticinados como dioses del rock que dominarían el mercado, su lucha legal con Silvertone los dejó fuera de combate. Cuando quisieron resucitar con Second Coming (Geffen, 1994) la atención de la prensa y el público estaba centrada en Oasis y su vuelta fue un rotundo fracaso.

Suede: Ambigüedad y desesperación existencial

La publicación del single “The Drowners” de Suede —banda influenciada por Bowie, Scott Walker y Morrissey— tuvo excelentes críticas y disparó el nacimiento del Britpop. El grupo tenía todo lo necesario para destacar: artificio, teatralidad, un cantante capaz de proporcionar titulares jugosos y temas amargos y provocativos que trataban sobre urbanidad, aislamiento, sexo confuso, suicidio y drogas. Su primer disco homónimo, Suede (Nude, 1993), batió récords de venta hasta la llegada de Oasis al año siguiente. A diferencia de Denim, Shack, The Auteurs o Saint Etienne, las revistas especializadas encumbraron a la formación. 

Suede fue un éxito en Inglaterra gracias a canciones como “Metal Mickey”, “Animal Nitrate” o “So Young” pero, al igual que le sucedería a Blur por aquel entonces, no lograron triunfar en Estados Unidos. El tándem formado por Anderson/Butler fue comparado con la asociación Morrissey/Marr hasta que, durante la grabación de su segundo álbum, el guitarrista se vio obligado a abandonar el grupo alegando diferencias creativas. La llegada de Dog Man Star (Nude, 1994) silenció a aquellos que los daban por acabados con un elepé ambicioso, depresivo y asfixiante liderado por “We Are The Pigs”, “The Wild Ones” o “New Generation”. Aunque el disco tuvo aclamación crítica, no despachó tantas unidades como su debut. 


AUGE DEL BRITPOP

Primera generación del movimiento:

Blur: Narradores abúlicos del pop británico

Leisure (Food, 1991) —un híbrido madchester/soeghaze de las corrientes prominentes de la época—, incluía temas como “She’s So High”, “There’s No Other Way” o “Bang” que no consiguieron la consagración que Blur anhelaba. La gira de promoción por Estados Unidos dejó una sensación amarga a los músicos que empezaron a tratar el grunge con desdén, detalle que les impidió tener éxito en tierras americanas durante sus años de mayor popularidad. 

“Popscene” fue el preludio de las irónicas canciones de tradición británica y narrativa social inspiradas en los libros de Martin Amis que impregnarían sus álbumes hasta la mitad de la década. Bajo la tutela de Stephen Street (The Smiths) Modern Life Is Rubish (Food, 1993) con “For Tomorrow”, “Chemical World” y “Sunday, Sunday” como singles, estaba imbuido en un sentimiento patriótico que bebía de los Kinks, XTC, The Jam, Ian Dury y Madness. El disco fue alabado por la crítica y el estrellato no tardaría en hacer mella en Damon Albarn al que el éxito de Suede le resultaba insoportable; mantener una relación con Justine Frischmann, anterior pareja de Brett Anderson, daría material sobre el que escribir a los tabloides sensacionalistas. 


Parklife (Food, 1994) gracias al corte bailable “Girls & Boys”, los llevaría al número uno en el Reino Unido. Considerado un clásico desde su lanzamiento, “To The End”, “Parklife” y “End Of A Century” se desempeñaron de forma positiva a nivel comercial. Aunque la fórmula empezaba a dar señales de cansancio, The Great Escape (Food, 1995) continúa siendo el trabajo más vendido de Blur. “Country House”, “The Universal”, “Stereotypes” y “Charmless Man” entraron en el Top Ten mientras la “guerra” contra Oasis continuaba su curso. 

Oasis: La banda del pueblo  

Oriundos de Mánchester e influenciados por el glam rock, el punk y, sobre todo, los Beatles, Oasis representaban la otra cara de la moneda de Blur. Criados en viviendas de protección oficial, obras y pubs de mala muerte, antes de entrar en el estudio de grabación, habían esculpido su repertorio tocando en vivo durante años. Definity Maybe (Creation, 1994) vendió la friolera de dieciocho millones de copias y ofreció un ramillete de clásicos para tararear en estadios de fútbol: “Supersonic”, “Live Forever”, “Cigarettes & Alcohol” y “Rock ‘N’ Roll Star”. Aunque su sonido fuera criticado por limitarse a la misma fórmula de impenetrables muros de guitarras y estribillos contagiosos, no impidió que el público los adorara de tal forma que, aunque los futuros lanzamientos de la banda fueron inferiores a las viejas glorias, continuarían agotando las entradas de sus actuaciones. 

Los hermanos Gallagher alcanzarían la fama gracias a sus actividades extramusicales: egos exorbitados, insultos contra la prensa, compañeros de profesión y ellos mismos, peleas constantes y cabezonería. Ello aportó una corriente de aire fresco al mainstream, siempre ávido de provocaciones. (What’s The Story) Morning Glory?, aunque obtuvo tibias críticas, pulverizó cualquier predicción al convertirse uno de los elepés más exitosos de todos los tiempos. A “Some Might Say” (primer número uno de la banda) seguirían “Roll With It” y las baladas “Wonderwall” y “Don't Look Back In Anger”. De enarbolar la bandera del proletariado, Oasis se habían convertido en multimillonarios insoportables. Más peleas, cocaína, deportivos, relaciones tormentosas, mansiones de lujo y una gira triunfal los transformaría en la formación inglesa más representativa de los noventa; la controversia siempre ayuda a vender discos. 


Pulp: Francotiradores del Britpop



Pulp, banda liderada por el excéntrico Jarvis Cocker, después de más de una década intentando alcanzar el estrellato, lograron repercusión comercial por primera vez en su carrera gracias a los cortes “Babies”, “Lipgloss” y “Do You Remember The First Time?” incluidos en His 'n' Hers (Island, 1994). Las brillantes letras de Cocker, protagonizadas por una serie de personajes marginados y triviales, mezclaban lo sublime con lo patético, noches de excesos y frustración sexual.

Los medios que los habían ignorado hasta entonces, al percibir su error, no tardaron en deshacerse en elogios ante la inventiva de la formación. Un año después, aprovechando la fiebre Britpop, Different Class (Island, 1995) apareció en el momento oportuno. “Common People” se convirtió en un himno que los catapultó al primer puesto de los charts. Nadie esperaba un éxito tan rotundo por parte de una banda que había permanecido en la periferia de la industria durante tanto tiempo. 


El sonido de Pulp, a diferencia de otros grupos de la época, estaba influenciado por la música disco, Roxy Music, el krautrock y David Bowie. Aparte de su tema más conocido, destacan “Mis-Shapes”, “Sorted For E's & Wizz” y “Disco 2000”. Cocker, al descubrir que la gloria no era tan dulce como aparentaba, no tardaría en rebelarse contra su recién adquirido estatus de ídolo multitudinario.




lunes, 4 de julio de 2016

BRITPOP: EL SUEÑO BRITÁNICO DE LOS NOVENTA (SEGUNDA PARTE)


Segunda generación del movimiento:

El Britpop era una realidad y todas las bandas del momento querían su porcentaje de fama, dinero y adulación. Las casas discográficas, al descubrir el lucrativo negocio que tenían entre manos, hicieron lo imposible por fichar a nuevos grupos. Durante el periodo 94/98, Cast, Echobelly, Gene, Menswear, Kula Shaker, Ocean Colour Scene, Ash, Shed Seven, Sleeper, Catatonia, The Verve, Super Furry Animals, Elastica, Supergrass, The Bluetones, Manic Street Preachers, The Boo Radleys, Sleeper, Mansun, Lush, Travis, Rialto y These Animal Men, entre muchos otros, invadieron las listas de ventas con diferente fortuna comercial. Inesperadamente, surgidos de las cenizas de Madchester, Shaun Ryder y Bez de los Happy Mondays lanzaban It's Great When You're Straight... Yeah (Radioactive Records, 1995) que, para sorpresa de todos, alcanzó el número uno de los charts.

TONY BLAIR: LA POLÍTICA A FAVOR DEL BRITPOP       

Tony Blair, líder del Partido Laborista, intentó utilizar el Britpop para obtener votos entre los jóvenes. En un principio, Noel Gallagher y Damon Albarn, portavoces indiscutibles del movimiento, se sintieron atraídos por su propuesta hasta que, al percibir que pretendía manipularlos en beneficio propio, cesaron de brindarle su apoyo. Jarvis Cocker también fue tentado pero, fiel a su naturaleza desencantada y escéptica, no le concedió la menor oportunidad para conocerle. Tanto Albarn (“Charmless Man”) como Cocker (“Cocaine Socialism”) responderían con sendos temas que criticaban al Nuevo Laborismo.

EL DECLIVE DEL BRITPOP

Durante el 11 y el 12 de agosto de 1996, teloneados por The Charlatans, Ocean Colour Scene, The Chemical Brothers, Kula Shaker, Manic Street Preachers y The Prodigy, Oasis ofrecieron en Knebworth los conciertos más masivos de su carrera. Según la leyenda, habían despachado suficientes entradas como para tocar una semana entera pero a Noel Gallagher le bastaron dos días para ofrecer su propuesta a las masas que lo adoraban. Quizá la banda tenía que haberse disuelto después de estas actuaciones irrepetibles. ¿Se podía llegar más lejos después de tocar ante medio millón de personas?      

Primeros síntomas de agotamiento:

Al igual que sucedió con Madchester, el Britpop tenía las horas contadas. Como producto de la época, cuando las bandas que lo representaban alcanzaron la gloria popular y económica, aparecieron las primeras grietas en forma de egos desmesurados, problemas con las drogas y el alcohol, tensiones internas, canciones mediocres y hastío vital. El ejemplo perfecto sería Elástica, banda liderada por Justine Frischmann, influenciada por el punk y la new wave, no había tenido problema alguno en llegar a los primeros puestos de las listas británicas y estadounidenses gracias a “Sutter”, “Line Up” y “Connection”. Demandas por plagio aparte, el éxito instantáneo no sentó bien al grupo: la adicción de Frischmann a la heroína junto al abandono de dos de sus miembros originales desintegró Elastica que, aunque intentó resucitar a principios del nuevo milenio, no tuvo continuidad.

Suede se encontraban en la cuerda floja: era necesario un cambio de rumbo, abandonar la oscuridad de los trabajos previos a favor de un enfoque más luminoso y comercial para asegurar su propia supervivencia. Coming Up (Nude, 1996) barrió cualquier duda acerca de la calidad de sus nuevas composiciones: “Trash”, “Beautiful Ones”, “Saturday Night” y Filmstar fueron himnos destinados a las radiofórmulas que los proyectaron al estrellato internacional.
            
Durante la actuación de Michael Jackson en los premios Brit Awards de 1996, Cocker invadió el escenario con la intención de burlarse del egocentrismo del cantante y acaparar las portadas de los tabloides. Aquel acto, aunque le costó una noche en prisión, tuvo el efecto de aumentar el nivel de ventas de los elepés de Pulp. La nueva monarquía del pop se reía en la cara del rey del espectáculo sin vergüenza alguna.

Trainspotting (Danny Boyle, 1996), película de culto basada en la novela de Irvine Welsh que trataba sobre las desventuras de un grupo de heroinómanos de Edimburgo puede ser considerada la película definitiva sobre el Britpop. Su banda sonora contaba con temas de Blur, Pulp, Elastica, Sleeper y Damon Albarn, aparte de Underworld, Leftfield, New Order y Primal Scream. Una radiografía de los noventa a través de temas clásicos de los setenta como “Lust For Life” de Iggy Pop y “Perfect Day” de Lou Reed. ¿Acaso el movimiento no pretendía abrazar el futuro gracias a la exaltación de un pasado glorioso?        

La euforia ha desaparecido:

Finalmente, cuando el Britpop agonizaba, gracias al guitarrista Graham Coxon, Blur abrazó la música americana de la que tanto habían renegado para reinventarse. En Blur (Food, 1997) la influencia de Pavement, Sonic Youth, Pixies y Dinosaur Jr resulta innegable. “Beetlebum”, “Song 2” y “On Your Own” pertenecen a lo que es considerado su última obra maestra. Por fin el grupo había logrado impactar en las listas de Estados Unidos.

Be Here Now (Creation, 1997) de Oasis, aunque tuvo ventas iniciales aplastantes no tardó en ser despedazado por los medios tachándolo de sobreproducido, autocomplaciente y con minutaje de sobra. Noel Gallagher tampoco dudó en criticar su propia obra y aniquilar a su hermano Liam como cantante y frontman, algo que tuvo una fuerte repercusión negativa sobre la opinión pública. Ninguno de los sencillos “D'You Know What I Mean”, “Stand By Me” y “All Around The World” duraba menos de cinco minutos y con el paso de los años fueron desterrados de las presentaciones en directo e incluso de los grandes éxitos de la banda.    

Radiohead y The Verve, grupos que habían permanecido a la sombra del Britpop, triunfaron con el seminal OK Computer (EMI, 1997) trabajo vanguardista y paranoide que se convertiría en el modelo musical a seguir durante siglo XXI—, y Urban Hymns (Hut, 1997) el canto del cisne del Britpop, con himnos memorables como “Bitter Sweet Symphony”, la balada “The Drugs Don’t Work” y "Lucky Man. Aunque The Verve ya habían publicado dos discos, fue necesario un sencillo de éxito para convertirse en superestrellas. El videoclip de “Bitter Sweet Symphony” (Ashcroft caminando con arrogancia por una calle mientras choca contra todos aquellos se interponen ante su paso) se ha convertido por derecho propio en uno de los mejores de la historia de la música.  

El ocaso de los dioses:

Jarvis Cocker, harto de ser el centro de atención de los focos, se desmarcó de la corriente dominante con el arriesgado, desolador y experimental This Is Hardcore (Island, 1998). Abanderado por “Help The Aged”, “This Is Hardcore” y “A Little Soul”, pese a sus letras crípticas y pesimismo, el álbum tuvo una recepción entusiasta por parte de los medios. La última lúgubre obra maestra (a la altura de A Northern Soul de The Verve (Hut, 1995) y Dog Man Star de Suede) había sido liberada; ahora solo quedaría nostalgia al rememorar los días de gloria. 

EPÍLOGO

Décadas más tarde, en cierta manera, el Britpop continúa presente gracias a bandas como Coldplay, Keane, The Libertines, Snow Patrol, The Strokes, Kaiser Chiefs, Arctic Monkeys, The Killers, Bloc Party, The Hives o Kasabian. Supervivientes del movimiento como Jarvis Cocker, Brett Anderson, Richard Ashcroft, los hermanos Gallagher y Damon Albarn emprenderían carreras en solitario que, junto algún regreso puntual junto a sus antiguas formaciones, les haría mantenerse vigentes hasta la fecha. Manic Street Preachers gracias a Futurology (Columbia, 2014) volvieron a los puestos más altos de las listas inglesas; Ash publicaron Kablammo! (earMUSIC, 2015) y Blur The Magic Whip (Parlophone, 2015) el año pasado; Ocean Colour Scene están de gira en estos momentos para revivir las glorias de Moseley Shoals (MCA, 1996); Travis han lanzado Everything At Once (Red Telepone Box, 2016) en abril; Kula Shaker, después de un largo periodo de inactividad, regresaron con el psicodélico K 2.0 (StrangeF.O.L.K., 2016); Super Furry Animals han editado el corte “Bing Bong” rompiendo un silencio de siete años; Cast y Shed Seven han anunciado nuevos elepés y unos renacidos Suede también se encuentran en la carretera promocionando Night Thoughts (Suede Ltd, 2016).

¿Quién dijo que el sueño británico de los noventa había muerto?